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A la mujer |
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En el intento por remendar siglos De cobarde olvido y llamarte escoria, De castigo vil y necia afrenta Mujer, quiero alabarte y darte gloria.
Y más allá de la reivindicación Que impone a gritos de urgencia la historia, Por la majestuosidad de lo que sos Mujer, quiero alabarte y darte gloria.
Gloria por ser quien nos alumbra al mundo, Gloria por ser la inventora del amor, Del amor verdadero y sin apuestas, El amor que se cuece en el dolor.
A vos, querida madre de mi vida Lo que te debo nunca te lo daré, No porque no quiera, porque no puedo: Simplemente lo debo para otra vez.
Leche luminosa que fluye Desde tus tiernas nevadas montañas; ¿Acaso no oís que la tierra ruge y se exasperan las guadañas?
Enseñáme el coraje de tu carne, Tu manera de hacer frente al dolor; Agacho la cabeza con vergüenza Ante la comodidad y mi temor.
Con infinitos momentos de dicha, Forjando la gloria del arte de amar, Con indecibles dulzuras y besos, El universo supieron salvar.
Oculto en las alturas de los cielos Dios seriamente considera bajar Y por unos momentos temerarios Por hombre vulgar hacerse pasar.
Imágenes de tu rostro extasiado Conmovido de dolor y de lujuria En el momento en que sembrás la vida, En el momento en que nos das la vida.
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