Lo que asombra del fuego

 

 

Lo que asombra del fuego

 

Por el fulgor del fuego

Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo

                              (Jorge Luis Borges)

 

Asombra del fuego

Que siendo brillante y luminoso

Deje a su paso pálidas montañas de ceniza y negrura.

 

Asombra del fuego

Que oyéndose sereno como canción de cuna

Sepa ser causa de alaridos que rajan la tierra.

 

Adquisición primitiva de los humanos,

Con los que éstos dieron forma a los metales,

Dándose forma a sí mismos.

 

¿Será posible alguna vez repetir el asombro

Que sintió el primer hombre que hizo fuego?

 

Descubrir el secreto de hacer fuego

Sólo debe ser comparable

A descubrir el secreto

De hacer agua, tierra o aire.

 

Asombra del fuego

Que siendo parte de la realidad que percibimos

No alcancemos a descifrar qué es verdaderamente.

Ya que ni sólido, ni líquido, ni gas,

Acaso sea la manifestación de un espíritu,

Que en mucho se parece a Dios.

 

Asombra del fuego

Su versátil destino;

Sus formas incesantes e infinitas,

Su esencia una y constante.

 

El fuego debe tener memoria;

Memoria incalculable y abrasadora

 

De los hombres y bestias que hiciste sucumbir, fuego maldito;

De los hogares cuya felicidad cimentaste, fuego amigo;

De las intimidades que presenciaste, fuego indiscreto;

De los manjares que nos enseñaste, fuego hacendoso;

De los libros que incineraste, fuego bárbaro,

y de las ideas que perseguiste y tus llamas avivaron, fuego ingenuo;

 

De las perdidas luchas de los antepasados ante las bestias, fuego protector;

De las gestas y batallas que definiste, fuego agresivo;

De las noches de cantos que animaste, fuego compañero;

De los incendios en que te desbocaste, fuego orgiástico y devastador;

De la poesía milenaria que alumbraste

Y de los rostros asombrados que te escudriñaron, fuego.

 

Asombra del fuego

Que siendo inconcebible su poder

Pueda hacerse desaparecer como ninguna otra cosa

Con agua o un simple soplo,

Y no quede claro adónde se ha ido;

Y que otras veces, en cambio,

No lo puedan sosegar

Ejércitos de hombres y máquinas.

 

Fuego memorioso,

Que me ayudas a evocar momentos del pasado,

Porque en aquel pasado estuviste, como la luna,

 

Fuego eterno,

Precursor de nuestra humanidad,

Hacedor de nuestro libre albedrío.

 

Fuego severo y exigente de análoga lucidez,

Que llamas a las virtudes

De la prudencia y la templanza;

Que convocas a nuestra inteligencia

Para que aprendamos a tratarte;

Que nos das oportunidad de tener

La íntima felicidad de contemplarte.

 

Puedo ver dentro del fuego la cara de mi padre

Y escuchar su cálido consuelo:

El fuego es como la vida y como el hombre

Porque es reflejo de nuestra asombrosa libertad.

Eso, también, me asombra del fuego.

 

 

 

 


 

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