|
Las flores de Alicia |
||||
|
Déjame entrar a tu rígido nido Y regar la hermosa flor que allí escondes; Sé que no es poco lo que te pido Y ya te lo habrán pedido otros hombres.
Pero sabés que lo mío es distinto, Me gusta que digas que no y esperar Y mientras espero tu cuerpo pinto Y no me preocupa desesperar.
Mirá la luna, mirá las estrellas, Pronto vas a tocarlas con las manos, Pronto van a envidiarte todas ellas Al contemplar cómo nos amamos.
Hace calor, quitémonos las ropas, Dejémoslas en un rincón del jardín; Sin vergüenza, nada miran las rosas Que ya hace rato se han ido a dormir.
Me emociona que estés emocionada Porque algo nuevo está noche vivís, Estas flores embriagan más que el vino, Relajáte, soltáte, sé feliz.
El rocío va cubriendo la rosa Y a la rosa la pruebo con delicia, Los ojos te brillan, mirás gozosa Decíme si esto no es bello, Alicia.
Pero tan sólo podés balbucear Que me amás y yo te digo que también Y que a vos quiero por siempre abrazarme Por el tiempo que hasta hoy esperé.
Ahora el abismo es líquido y arde, Palpita el capullo, canta el ruiseñor, Tu frente transpira y poco a poco Voy a entregarte todo, todo mi amor.
Y el jardín se despierta entusiasmado, Gira en sí la luna enloquecida Titilan más a prisa las estrellas, Sangra exultante la dulce herida.
Sangran nuestros ojos dulces las gracias, A vos, a mí, A lo que hay de bueno en el universo, A la belleza de las formas Y al misterio de la atracción, A la gran rareza de lo que somos Y estamos viviendo.
|
|
|||
|
|
||||
|
|
||||